(English)

 

 “Hay patrones de pensamientos y creencias que se transmiten de generación en generación, de manera inconsciente. 

Se necesitan de varias generaciones de repeticiones antes de que alguien de ese sistema familiar se de cuenta y decida cortar con el patrón.”

(De un “Avatar”, “Demiurgo” contemporáneo)

 

ŃEfectivamente!, y un aspecto muy importante de esto es que precisamente estos “pensamientos y creencias”, así como el mismo “conocimiento discursivo” (aquél basado en la asociación de palabras, en vez de experiencias, sentimientos y sensaciones, y que caracteriza a nuestra época, como la denomina Hermann Hesse en su “Juego de Abalorios”, “La Época Folletinesca”),es que nos ha llevado muy lejos del verdadero conocimiento, al hacernos “creer” en “Santos” de los Altares y en “Santos de la Ciencia”, quienes han sido “producidos” a lo largo del tiempo. Y todo esto viene desde muy antiguo: Y sí es posible saber, conocer, aunque  la "Iglesia", aquél “disfraz” del Imperio Romano, que fue creado 325 aĖos después de que Jesús nació, nos enseĖó no a saber sino a creer solo en la “autoridad” y en una necesaria “intermediación” , inventada, entre “Dios” y los hombres, mediante la cual sólo podemos acceder al conocimiento a través de la “Curia oficial”.

En el aĖo 325 DC, el emperador Constantino, emperador del “Sacro Imperio” emitió por primera vez un De-Creto (del latín "Credere = creer") llamado "El Credo", que obligaba a creer en la autoridad imperial representada por la Iglesia que acababa de establecer y en todo lo que aquella afirmara, y todo aquél que no lo hiciera sería “convencido convenientemente”. Esto lo hizo después de enviar, amorosamente por cierto, a su propia madre a freír en aceite hirviendo. (Su madre era "Santa Elena", la gobernante más sangrienta registrada en la historia, que mató a casi todos los discípulos de Cristo en todo el imperio). A partir de entonces, "creemos" no en nuestros corazones o tripas, sino en lo que dice cualquier fuente “oficial” "por ahí" que consideramos "autoridad", por ejemplo, en el gobierno, la televisión, diarios etc.

Así con la implantación de estos “patrones de pensamientos y creencias”, repetidos generación tras generación, sin nosotros  ya sospecharlo siquiera, éramos convencidos que no podríamos jamás acceder a conocer quiénes somos y al conocimiento de las elementales leyes del universo, pese a que éste igual que la Vida misma es abrumadoramente evidente en nosotros y en todo, absolutamente todo, lo que nos rodea. No podíamos, por ende, a atrevernos a poner en duda cosas tan dadas por generaciones como ciertas, como la “Ley de Gravitación” de “San” Isaac Newton ( Aquél seĖor que viera caer hacia abajo la manzana del manzano….olvidándose completamente del árbol de manzano que Ńcrecía hacia arriba!) o de aquel otro seĖor, “San” Albert Einstein y su “Teoría General de la Relatividad”, formulada nada menos que en un abstruso y esotérico “cálculo tensorial”-tensor es un vector en el tiempo- , hasta que nos enterásemos de que, de toda ella solamente una palabra era cierta: “relatividad” y que aún ésta la había sustraído, robado, del matemático francés Henri Poincąre, y no quedaba allí la cosa: Toda esa teoría provenía de un trabajo (“paper”), de página y media escrito por su primera esposa, de quien lo robó (en aquella época las mujeres no eran consideradas como capaces de elaborar una teoría y menos aún en el ámbito de la física)…..En realidad de lo que se trataba era de “producir” una teoría que se opusiese a la teoría de los “Quanta”, entonces formulada por un “físico enemigo alemán” llamado Max Planck, la que se acercaba muy peligrosamente a conceptos que pudieran llevar, eventualmente, a que las gentes se aproximaran al conocimiento de las simples leyes universales, formuladas por milenios: La Ley de Tres (o la del triángulo pitagórico) y la consecuente Ley de Siete (u octava).

Por ello, Ń sí podemos “conocer” y “ser!.

 “Nuestra piedra” (filosofal), decían los Alquimistas, es despreciada, arrojada a los basureros, expresando, de este modo, que el conocimiento no era ni esotérico ni secreto, antes bien, era ŃRechazado!.

 

“There are patterns of thoughts and beliefs that are passed down from generation to generation, unconsciously.

It takes several generations of repetitions before someone from that family system takes notice and decides to cut the pattern. ”

(From an “Avatar”, A contemporary “Demiurge”)

 

Indeed! , And a very important aspect of this is that precisely these “thoughts and beliefs”, as well as the same “discursive knowledge” (that based on the association of words, instead of experiences, feelings and sensations, and that characterizes to our time, as Hermann Hesse calls it in his "The Glass Bead Game”", "The Newspaper Serials Age"), is that it has taken us far from true knowledge, by making us "believe" in "Saints" of the Altars and in " Saints of Science ”, who have been“ produced ”over time. And all this comes from very old: And it is possible to know, to know, although the "Church", that "disguise" of the Roman Empire, which was created 325 years after Jesus was born, taught us not to know but to believe only in the "authority" and in a necessary "intermediation", invented, between "God" and men, through which we can only access knowledge through the "official Curia".

In 325 AD, Emperor Constantine, emperor of the "Holy Empire" first issued a De-Cree (from Latin "Credere = to believe") called "The Creed", which forced to believe in the imperial authority represented by the Church that had just established and in all that it affirmed, and anyone who did not do so would be "conveniently convinced." This he did after lovingly sending his own mother to fry in boiling oil. (His mother was "Saint Helen," the bloodiest ruler on record in history, who killed nearly all of Christ's disciples throughout the empire.) Thereafter, we "believe" not in our hearts or guts, but in what any "official" source out there, which we consider "authority”  "says", for example, in government, television, newspapers, etc.

Thus with the implantation of these "patterns of thoughts and beliefs", repeated generation after generation, without us and even suspecting it, we were convinced that we could never agree to know who we are and to the knowledge of the elementary laws of the universe, despite the fact that this just as Life itself is overwhelmingly evident in us and in everything, absolutely everything, that surrounds us. We could not, therefore, dare to question things as given by generations as certain, such as the "Law of Gravitation" of "Saint" Isaac Newton (That gentleman who saw the apple tree falling down….forgetting completely the apple tree that was growing upwards!) or that other gentleman, “Saint” Albert Einstein and his “General Theory of Relativity”, formulated in no less than an abstruse and esoteric “tensor calculus” -tensor is a vector in time-, until we found out that only one word was true of all of it: "relativity" and that even this had been stolen, stolen, from the French mathematician Henri Poincąre, and there was no point: All that theory came from a paper of a page and a half written by his first wife, from whom he stole it (at that time women were not considered capable of elaborating a theory and even less in the field of physics)…. Actually what it was about was to "produce" a theory that opposed the theory of the "Quanta", then formulated by a "German enemy physicist" named Max Planck, which came very dangerously close to concepts that could eventually lead people to come to know the simple universal laws, formulated for millennia: The Law of Three (or that of the Pythagorean triangle) and the consequent Law of Seven (or the Octave).

Therefore, we can "know" and "be!"

 "Our stone" (philosopher's), said the Alchemists, is despised, thrown into the garbage cans, thus expressing that knowledge was neither esoteric nor secret, rather, it was Rejected!