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La telepatía es comúnmente pensada erróneamente como transmisión de palabras, aunque algo como esto sucede en proximidad, pero los "pensamientos" ordinarios, basados ​​principalmente en nuestra falsa conciencia mecánica, centrados solo en lo que llamamos nuestro "cerebro", olvidando que no solo tenemos uno de esos "cerebros", ya que realmente tenemos tres centros principales:

Comenzando desde abajo: el centro motor (instinto, sexo, movimiento y control fisiológico) en los órganos reproductivos y en el centro de gravedad del cuerpo (plexo mesentérico, "centro intestinal", donde residen la "sensación" y la "fuerza")

El centro emocional en el "plexo solar", del cual se manifiesta la energía vital, y

El centro mental, del cual la luz y el conocimiento de arriba pueden iluminar todo el ser. Lo que en nuestro estado actual es solo en su condición "formatoria", basada solo en acciones y reacciones mnemotécnicas.(*)

Así, la telepatía no implica "pensamientos" como lo suponemos, sino una forma de información más concentrada, más cercana a los símbolos que a las palabras, por lo que podemos decir que los jeroglíficos de culturas pasadas transmiten mucha más información que quizás miles de palabras en un libro. Imagínense qué percibiríamos si escucháramos en voz alta todas las palabras contenidas en un libro en unos segundos o incluso en un segundo: solo escucharíamos "silencio".

Entonces, para acercarnos a nuestra capacidad innata de telepatía, debemos acercarnos a los reinos de sensaciones y sentimientos que forman un "resumen", una especie de jeroglífico de esas sensaciones y sentimientos para-orgánicos, ya sabemos a qué se refiere ese "resumen" al mirar una imagen, una foto, una colección de sonidos en una música en particular o incluso al recordar el "núcleo de información" de un libro que representa todo lo que se dice allí.

Por lo tanto, en otras palabras, cualquier cosa o persona no solo puede ser representada por su "resumen, avatar”, sino por lo qué o quién realmente es: su naturaleza vibratoria intrínseca, su “firma”, su “totalidad”.

Al evocar tal naturaleza, establecemos una conexión real, un "rendez-vous" telepático con tal "paquete de información", pero como todo lo demás en la naturaleza, éste tiene un tiempo para florecer.

Una cosa más: No existe tal “tele”(distancia), porque en tal dimensión, ocupamos el mismo “espacio”.

 

(*)Nuestra estructura anímica básica, nuestra individualidad, energética superior, básicamente esta compuesta de tres centros nerviosos principales, que constituyen nuestros tres cuerpos posibles:

 

“Cuerpo Astral”: Aquél que se desarrolla en nuestra sangre, en la hemoglobina magnética (aquella en que se oxida y reduce el hierro) en base al esfuerzo del “recuerdo de sí”, lo que hace retornar parte de nuestra energía vital, que de otro modo y “distraídamente” se iría fuera, la que, poco a poco, se va acumulando hasta alcanzar la “saturación”, formando este “segundo cuerpo”, que tiene como centro anatómico correspondiente, nuestro “centro de gravedad”, centro real de nuestra circulación, el “Plexo Mesentérico”, a la altura de nuestro abdomen, unos 4-5 cm. por debajo del ombligo y que podemos describir como “Sensación”/”Percepción”, “Fuerza”. Éste es quien nos otorga real existencia tri-dimensional, profundidad: Antes solo existimos en un plano bi-dimensional de pura reacción: “malo o bueno”, “siniestra o diestra”.

 

“Cuerpo Emocional”: Aquél que se desenvuelve como “emanación”, como el Sol de nuestro sistema, y que corresponde a nuestro “Plexo Solar”, sito al extremo inferior del esternón, en la “boca del estómago” y el cual se desarrolla una vez que este deja de estar sujeto a las reacciones polarizantes (positivas o negativas) meramente  “instintiva”(hipotalámicas), esto es cuando nos esforzamos por no “identificarnos ”nosotros mismos (“me gusta”, “no me gusta”, “es mío, no tuyo”, etc., todo aquello que se define como “pequeĖo ego”) y deja ese carácter onanístico para desenvolverse como absolutamente despolarizado y “altruista”, “carismático/caritativo”, y empieza a reconocer la “Vida” en toda la naturaleza, en la que se debe dar y recibir a cambio.

 

“Cuerpo Mental”: Aquél en que llegamos a lo que llamamos “revelación”, “iluminación”, cuando nuestra energía alcanza, al inicio solo momentáneamente, la frecuencia suficientemente elevada como para ser inundada por un conocimiento/información infinitamente más rápido que el meramente discursivo: aquél ámbito de los “símbolos”, de los principios geométricos y las simples  leyes naturales, y no como “semiótica” sino como estructuras dinámicas vivas que operan efectivamente. Su traducción e interpretación se halla más allá de las palabras y por esto solo puede ser descrito como “convicción y certeza absolutas”.

 

 

Telepathy is commonly wrongly thought as transmission of words, though something like this happens in proximity, but ordinary “thoughts”, mostly based in our false mechanical conscience, centered only in what we call our ”brain”, forgetting we do not only have one of such “brains”, as we really have three major centers:

Beginning from below: The motor center (instinctive, sex, movement and physiological control) at reproductive organs and at the center of gravity of the body (mesenteric plexus-“guts center”, where “sensation” and “force” reside)

The emotional center at the “solar plexus”, out of which life energy manifests, and

The mental center, out of which light and knowledge from above can illuminate the whole being. Which in our current state is only at its “formatory” condition, based on just mnemonic actions and reactions.(*)

Thus telepathy involves not “thoughts” as we suppose it, but a more concentrated form of information, closer to symbols than to words, thus we can say that hieroglyphs of past cultures conveyed much more information than perhaps thousand of words in a book. Just imagine what would we perceive if we hear all the words contained in a book read aloud in a few seconds or even in one second: we would hear only “silence”.

So, in order to approach our inborn capacity of telepathy we should approach the realms of sensations and feelings which form a “summary”, a kind of hieroglyph of those para-organic sensations and feelings, we already know what such a ”summary” refers to, when watching an image, a photo, a collection of sounds in a particular music or even when remembering the “information nucleus” of a book representing all what is said there.

Thus, in other words, anything or anybody not only can be represented by its “summary”, ”avatar”, but by what or who it really is: its intrinsic vibratory nature, its “signature”, its totality.

By evoking such nature we do establish an actual connection, a telepathic “rendez-vous” with such a “package of information”. But, as everything in nature, this process, also, has a time to flourish.

One more thing: There is not such “tele”(distance), as in such a dimension we occupy the same “space”.

 

(*) Note: Our basic soul structure, our individuality, superior energy, basically is made up of three main nervous centers, which constitute our three possible bodies:

 

"Astral Body": That which develops in our blood, in magnetic hemoglobin (that in which iron is oxidized and reduced) based on the effort of "self-remembering", which returns part of our vital energy, which otherwise it would go "absentmindedly" lost outside, which, little by little, accumulates until reaching "saturation", forming this "second body", which has as its corresponding anatomical center, our "center of gravity", the real center of our blood circulation, the "Mesenteric Plexus", at the level of our abdomen, about 2 inches below the navel and that we can describe as "Sensation" / "Perception", "Force". This is who gives us real three-dimensional existence, depth. Before we only existed on a two-dimensional plane of pure reaction: "bad or good", "left or right".

 

"Emotional Body": That which unfolds as "emanation", as the Sun of our system, and which corresponds to our "Solar Plexus", located at the lower end of the sternum, in the "stomach mouth" and which develops once it is no longer subject to merely "instinctive" (hypothalamic) polarizing reactions (positive or negative), this is when we strive not to "identify ourselves" ("I like", "I don't like", "it's mine, not yours ", etc., everything that is defined as" little ego ") and leaves that onanistic character to develop as absolutely depolarized and" altruistic "," charismatic / charitable ", and begins to recognize " Life " in all nature, in which one must give and receive in exchange.

 

"Mental Body": That in which we arrive at what is called "revelation", "enlightenment" is reached, when our energy reaches, at first only momentarily, the frequency high enough to be flooded by knowledge / information infinitely faster than merely discursive: that area of "symbols", of geometric principles and simple natural laws, and not as "semiotics" but as living dynamic structures that operate effectively. Its translation and interpretation is beyond words and therefore can only be described as "absolute conviction and certainty."